Ir al contenido
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto

Homilías

ARRANCA TU CORAZÓN DE PIEDRA

ARRANCA TU CORAZÓN DE PIEDRA
IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

«¡No endurezcáis vuestro corazón!», es la súplica divina dirigida a todos los hombres y mujeres, recogida en la belleza poética del salmo 94, que hoy proclamamos en la Eucaristía.

A veces, creemos que nuestra vida de fe es cosa sólo de nuestra razón: «o se cree o no se cree», suele decirse con cierta rotundidad. Y es verdad, creer es fiarse de alguien y se fía uno de quien da razones suficientes para ello. Pero no sólo se trata de razones, se necesita también corazón: cuando un niño coge la mano de su madre ante una amenaza, no ha hecho un razonamiento, simplemente ha unido su corazón al de su madre en un latido común: sintonía que llena de confianza.

En la fe, también entra juego el corazón, No sólo hace falta tener razones para creer, sino que es necesario también unir la voluntad a la razón y decir «quiero creer»: se necesitan «motivaciones para ser creyente». Y la mejor motivación es descubrir la valía de Aquel en quien creemos. El Evangelio muestra la sorpresa de aquellos que ven en Jesús a alguien excepcional: Jesús no enseñaba como los letrados sino con autoridad. Él explicaba la Buena Noticia con obras y palabras: signos y milagros que demostraban su divinidad. Su Palabra seducía y sus gestos y milagros convencían.  Hasta el demonio gritaba: sé quién eres: el Santo de Dios.

La fe más que una pregunta es una respuesta: Dios se me ofrece y se revela como Padre amoroso, que entrega a su Hijo para la salvación de todos y nos envía el Espíritu Santo para guiarnos en los caminos de la vida, con el acompañamiento maternal de la Iglesia. Y a esta iniciativa divina, el hombre responde con la fe, uniendo a su palabra el latido de su corazón: «Dios mío, me fío de ti»; sé que quieres mi bien, experimento que tu paternidad me da fuerza, que tu Hijo Jesucristo el Señor me amó tanto que se entregó por mí hasta la muerte, y que el Espíritu ilumina mi marcha hasta la casa definitiva del Padre: «Yo creo que tú eres Padre, Hijo y Espíritu Santo».

Cuando el corazón se ilumina por la fe, se rompe la lógica de la fría razón: la fe me susurra que Dios me sigue amando a pesar de mi infidelidad; que Jesucristo me perdona setenta veces siete y lo proclama desde la cruz; que la muerte está vencida porque Dios abre la esperanza de la vida eterna. Al expresar nuestra fe, no sólo «movamos las razones», es necesario también «levantar el corazón» y ponerlo a la altura de Dios, en un solo latir. Por ello, el apóstol Pablo en su carta nos pide un corazón bien dispuesto y en orden. Se trata de un corazón que sintonice con el inmenso amor del corazón de Cristo.

+ Leyendo el Catecismo (n. 1814): «La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad misma. Por la fe el hombre se entrega entera y libremente a Dios. Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. El justo... vivirá por la fe (Rm 1,17). La fe viva actúa por la caridad (Ga 5,6)».

Tuit de la semana: La fe es la sintonía de dos corazones: el de Dios que me busca y el mío que suspira encontrarle. El de Dios se hizo carne en Jesús, y el mío ¿es de piedra?


Alfonso Crespo Hidalgo

Te puede interesar...
Conferencia «San Juan de la Cruz, testigo del amor de Dios»
Conferencia «San Juan de la Cruz, testigo del amor de Dios»
domingo 25 enero, 2026

Con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz, la parroquia de Stella Maris acogerá un ciclo de conferencias dedicado a profundizar en la figura y espiritualidad del santo carmelita. La primera conferencia se celebrará el miércoles 28 de enero, a las 20:00 h, bajo el título “San

Leer más »
¡VENÍOS CONMIGO…!
¡VENÍOS CONMIGO…!
sábado 24 enero, 2026

  III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 8,23-9,3; Sal 26; 1Cor 1,10-13.17; Mt 4,12-23   Entre Belén y Jerusalén. La biografía humana de Jesús tiene dos puntos geográficos significativos: Belén, donde nace y Jerusalén, donde es crucificado. Jesús nos trae una Buena Noticia: Dios, Padre de entrañas de misericordia, quiere

Leer más »
SABER RETIRARSE A TIEMPO
SABER RETIRARSE A TIEMPO
sábado 17 enero, 2026

  II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 49,3-6; Sal 39; 1Cor 1,1-3; Jn 1,29-34   La talla de un gran hombre se mide, a veces, por «saber retirarse a tiempo». Y la caída en picado de otros tantos ha sido provocada por quererse mantener más allá de su propio cometido.

Leer más »

Parroquia Stella Maris (Málaga)

  • Alameda Principal, 29, 29001 Málaga
  • 952 21 86 90
  • 952 21 67 45
  • Contacto

Recibe gratis nuestro boletín mensual

Diseño: parroquiaweb.es