Ir al contenido
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto

Homilías

Es posible «un mundo al revés»

Es posible «un mundo al revés»

VI domingo del Tiempo Ordinario

Vivimos en una sociedad de consumo, en la que el hombre es una máquina de engullir mercancías de toda especie. En una sociedad que busca el placer por el placer, nosotros también nos dejamos arrollar por esta corriente de quienes corren ciegamente tras el bienestar y el confort. En el fondo, somos víctimas del consumo, que ha convertido los centros comerciales en las «nuevas catedrales» del ocio y la compra compulsiva. No negamos los beneficios del progreso, denunciamos la injusticia de anteponer las cosas a las personas.

El profeta Jeremías advierte: Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor, será como un cardo en la estepa… Gráfica descripción del hombre egoísta, que vive solo para sí mismo. Pero también sentencia: Bendito quien confía en el Señor, y pone en el Señor su confianza, será un árbol plantado junto al agua, en el estío no dejará de dar fruto. Confiar o no en Dios, me convierte en un árbol frondoso que comparte su fruto o en un cardo estéril que simplemente pincha. 

La palabra de Cristo en el sermón de la montaña, aquel rosario de ocho bienaventuranzas, nos suena a fábula ingenua de niños: confiados en nuestra propia palabra no nos fiamos de la suya.  Ponemos nuestra ilusión en el poder, el dinero, el bienestar, o en la paz barata que confundimos con el egoísmo de no complicarme la vida. Y rehuimos los frutos de la justicia verdadera que nos impulsa a implicarnos en la construcción de un mundo según el sueño eterno de Dios: un reino de fraternidad. Nos excusamos: ¡es imposible! Muchas veces los cristianos no hemos sabido transmitir el convencimiento de que realmente nos creemos la palabra de Dios: lo de bienaventurados los pobres, nos suena demasiado fuerte, y lo de bienaventurados los limpios de corazón, resuena a cierta ingenuidad. Parece que estamos predicando un «mundo al revés».

Los cristianos, también corremos el peligro de ser poseídos por lo que poseemos, cayendo en una esclavitud solapada. En realidad, estamos muy lejos de poner nuestra confianza en el Señor.  Buscamos realidades más tangibles, y no acabamos de profesar con valentía que queremos comprometernos en la construcción del Reino de Dios, predicado por Cristo y retratado en las Bienaventuranzas.

Aceptar que Cristo está vivo entre nosotros y que su enseñanza tiene plena vigencia, es el primer fruto palpable del Reino de Dios entre nosotros, del «cielo nuevo y la tierra nueva», anhelado por aquellos que nos precedieron en la fe. La Resurrección de Cristo nos colma de esperanza, virtud que nos abre los ojos más allá de lo que podemos tocar.

¡El Reino de las bienaventuranzas es posible! Porque antes que una ilusión humana es el mayor sueño de Dios: un mundo donde el amor sea la Carta Magna.  El amor exige libertad ante todas las cosas. La Eucaristía que celebramos cada domingo es una llamada al compromiso por hacer del Sermón de las Bienaventuranzas un estilo de vida. Aunque tengamos la sensación de que predicamos «un mundo al revés».

Tuit de la semana: Las Bienaventuranzas son la «Carta Magna» del Reino de Dios y vivirlas es construir un mundo nuevo ¿Yo colaboro o simplemente sonrío?

Alfonso Crespo Hidalgo

Te puede interesar...
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
sábado 22 agosto, 2026

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 22,19-23; Sal 137; Rom 11,33-36; Mt 16, 13-20 Y vosotros ¿quién decís que soy Yo? La pregunta es directa y sugestiva. Jesús, después de un tiempo conviviendo con sus discípulos les pregunta qué piensan de Él. El Maestro, como buen pedagogo, comienza preguntando de forma

Leer más »
UN PIROPO: ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE!
UN PIROPO: ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE!
domingo 16 agosto, 2026

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 56,1.6-7; Sal 66; Rom 11,13-15.29-32; Mt 15,21-28 Mujer, qué grande es tu fe, le dice Jesús a una sencilla mujer cananea, una extranjera, seguramente inmigrante en el pueblo de Jesús. Ella, rompiendo el protocolo y sin sentir vergüenza, reclama un milagro para su

Leer más »
UNA MUJER CORONADA DE ESTRELLAS
UNA MUJER CORONADA DE ESTRELLAS
sábado 15 agosto, 2026

A ASUNCIÓN DE LA VIRGEN TEXTOS: Ap 11,19-12,1; Sal 44; 1Cor 15,10-26; Lc 1,39-56 El Apocalipsis, un libro cargado de símbolos, nos deja una hermosa descripción de un prodigio: Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies y una corona de

Leer más »

Parroquia Stella Maris (Málaga)

  • Alameda Principal, 29, 29001 Málaga
  • 952 21 86 90
  • 952 21 67 45
  • Contacto

Recibe gratis nuestro boletín mensual

Diseño: parroquiaweb.es