Ir al contenido
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto

Homilías

HABLEMOS DE VIRTUDES

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
TEXTOS: 1 Za 9,9-10; Sal 144; 2 Rom 8,9-13; Mt 11,25-30

HABLEMOS DE VIRTUDES

Mansedumbre y humildad son dos virtudes en desuso. La primera lectura, del libro de Zacarías, profetiza cómo será la entrada triunfal del Mesías en Jerusalén: relata que será como un rey, justo y triunfador, pobre y montado en una borriquilla… Así lo veremos, siglos después en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén el primer domingo de Ramos. Jesús montado en la borriquilla es una estampa de mansedumbre: no hay caballos guerreros, y las lanzas y espadas son simples palmas y ramos de olivo. La mansedumbre no es la virtud de los débiles sino el adorno de los fuertes. La mansedumbre es «suavidad y benignidad en la condición o en el trato, y está libre de arrogancia o presunción. Está íntimamente relacionada con la humildad».

En un ambiente de confidencia Jesús, en el evangelio de hoy, exclama: Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las ha revelado a la gente sencilla. Le da las gracias al Padre Dios porque pone su Misterio al alcance de todos, y lo entrega con más amor a los más pobres y humildes: los mansos de corazón que se guardan del orgullo y la prepotencia. Y continúa su confidencia: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré… yo soy manso y humilde de corazón. La mansedumbre y humildad del corazón de Cristo, lo convierte en posada para todos.

El evangelio de hoy, es un canto a la mansedumbre y la humildad: ¡nada de estridencias o anuncios populistas y virales!  En un mundo que prima la fuerza, que exalta la prepotencia y alardea de autosuficiencia, es difícil hablar de mansedumbre. Suena a debilidad. Y sin embargo hoy el Evangelio nos deja como un slogan de verano, un consejo de Jesús: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.

¿Es esto posible? ¿Se puede ser manso y humilde y seguir viviendo en la selva humana en la que nos movemos? ¿Tiene la mansedumbre y la humildad cabida en la sociedad actual? Dios creó un paraíso y el hombre estropeó su obra, porque convirtió su gran don, la libertad, en un deseo autosuficiente de independencia, eligiendo el mal y el pecado. Sin embargo, Dios no se olvidó de su criatura, sino que inició todo un proceso de enseñanza: le va mostrando sus caminos con la sabia pedagogía del padre y del maestro, y le va indicando las actitudes que pueden convertir en perfecta su obra. El ser humano, que es la criatura privilegiada de Dios, debe adornándose con aquellas virtudes que le hacen más perfecto y agradable a Dios.

Es necesario hoy, hablar de virtudes. No son palabra antiguas o ñoñas. Una virtud interioriza y fortalece un estilo de vida. Para el cristiano, las tres grandes virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, tintan su vida de forma diferente: le configuran como un creyente con ganas de vivir porque la muerte no es una frontera infranqueable; un creyente que mira a los otros como hermanos, con amor. Y junto a estas virtudes, las llamadas virtudes cardinales: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza… originan un peculiar estilo de afrontar la vida, que favorecen la convivencia humana. Ser cristiano es adornarse de virtudes. El hombre realmente virtuoso descubre que sus dones son regalo de Dios y los pone al servicio del hermano.

Las virtudes embellecen la vida de quien las cultiva. Fe, esperanza y caridad; prudencia, justicia, fortaleza y templanza: ¿Qué nota me pongo a cada una de ellas?

Alfonso Crespo Hidalgo

Te puede interesar...
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
sábado 22 agosto, 2026

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 22,19-23; Sal 137; Rom 11,33-36; Mt 16, 13-20 Y vosotros ¿quién decís que soy Yo? La pregunta es directa y sugestiva. Jesús, después de un tiempo conviviendo con sus discípulos les pregunta qué piensan de Él. El Maestro, como buen pedagogo, comienza preguntando de forma

Leer más »
UN PIROPO: ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE!
UN PIROPO: ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE!
domingo 16 agosto, 2026

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 56,1.6-7; Sal 66; Rom 11,13-15.29-32; Mt 15,21-28 Mujer, qué grande es tu fe, le dice Jesús a una sencilla mujer cananea, una extranjera, seguramente inmigrante en el pueblo de Jesús. Ella, rompiendo el protocolo y sin sentir vergüenza, reclama un milagro para su

Leer más »
UNA MUJER CORONADA DE ESTRELLAS
UNA MUJER CORONADA DE ESTRELLAS
sábado 15 agosto, 2026

A ASUNCIÓN DE LA VIRGEN TEXTOS: Ap 11,19-12,1; Sal 44; 1Cor 15,10-26; Lc 1,39-56 El Apocalipsis, un libro cargado de símbolos, nos deja una hermosa descripción de un prodigio: Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies y una corona de

Leer más »

Parroquia Stella Maris (Málaga)

  • Alameda Principal, 29, 29001 Málaga
  • 952 21 86 90
  • 952 21 67 45
  • Contacto

Recibe gratis nuestro boletín mensual

Diseño: parroquiaweb.es