Ir al contenido
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto
  • Inicio
  • Parroquia
    • Historia
    • Historia gráfica
    • Equipo Parroquial
    • Fotos
  • Actividades
    • Actividades
    • Horarios
    • Catequesis
    • Matrimonio
    • Novedades
    • Noticias
  • Meditación
    • Imagen del día
    • Evangelio del día
    • Santoral
    • 3 minutos con Dios
    • Homilías
    • Taller de oración
  • Enlaces
  • Contacto

Homilías

Dios nos muestra su rostro

Dios nos muestra su rostro

II domingo de Cuaresma

Mientras oraba, su rostro cambió.  Jesús se manifiesta en el monte Tabor a los apóstoles más íntimos: Pedro, Santiago y Juan. El monte simboliza en la Biblia un «lugar propicio, retirado, para el encuentro con la divinidad». Y en un monte, el Tabor, Dios revela el Misterio de su Hijo a sus discípulos. Nos dice el relato: El rostro de Jesús cambió y sus vestidos brillaban de resplandor; y presenta a Jesús hablando con Moisés y Elías. La presencia de la divinidad se acredita con la Ley, representada en Moisés, y los Profetas, representados en Elías.

La escena debió de cautivar tanto a los discípulos que, aunque Pedro y sus compañeros se caían de sueño, se espabilaron y vieron su gloria…  Y Pedro hace al Maestro una propuesta: Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías… Están tan embelesados que se olvidan de sí mismos: están dispuesto a dormir al raso.

De pronto, alguien más entra en escena: una nube les cubrió con su sombra. Se llenaron de temor… y una voz desde la nube gritó: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo». En el monte, lugar privilegiado de encuentro con Dios, se nos revela el misterio trinitario: El Espíritu nos señala a Jesús como el Hijo del Padre.  Y nos indica como son las relaciones de las tres personas, que son un único Dios. Son relaciones de amor, de predilección: el Hijo es el predilecto del Padre; y el amor del Padre y el Hijo se derrama en el Espíritu Santo. Sí, es el misterio de la Trinidad.

Cuando el misterio se presenta a la razón del hombre, éste tiene diversas opciones: o cerrase a él desde la soberbia de nuestra mente, o sentirnos simplemente contempladores del «Misterio» desde la humildad de nuestra condición humana y seguir buscando. No es el Misterio «una incógnita a despejar o un enigma a desentrañar», es simplemente una realidad que nos desborda y ante la cual sólo podemos convertirnos en contempladores embelesados. Y quizás, como Pedro, sugerir hacer tres tiendas. Sólo puede contemplar el Misterio quien se abaja de su soberbia intelectual y se siente criatura divina.

La voz del Espíritu nos invita no sólo a contemplar la escena en la que se muestra la grandeza divina de Jesús, sino a participar en ella y ¡escucharlo! Escuchar es una actitud activa que provoca poner atención, sentirse interpelado, e intentar también llevar a la vida aquello que se ha oído: escucharle implica también obedecerle. No se trata solo de contemplar la grandeza de Dios. La admiración debe provocar el seguimiento: llevar la vida al estilo de Jesús, que puso como lema de toda su actividad hacer la voluntad del Padre.

Abrahán, cuya historia es ejemplar para todos los cristianos, conoció a Dios y se adentró en su Misterio. Y quedando seducido por él, firmo una alianza: Yo seré tu Dios y tú y tu descendencia seréis mi pueblo. El sí de Abrahán, padre de creyentes, abrió de par en par la puerta de la Historia de la Salvación: el pueblo fue conociendo a Dios e interiorizando sus leyes, viviendo según las indicaciones de su Dios. Y el pueblo se multiplicó como la arena de la playa y las estrellas del cielo… porque la fe profesada y testimoniada engendra más creyentes.

Tuit de la semana: El Misterio de Dios siempre nos supera. Creer no es «no tener dudas sino vencerlas». ¿Respondo al amor de Dios con el obsequio de mi fe?

Alfonso Crespo Hidalgo

Te puede interesar...
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
sábado 22 agosto, 2026

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 22,19-23; Sal 137; Rom 11,33-36; Mt 16, 13-20 Y vosotros ¿quién decís que soy Yo? La pregunta es directa y sugestiva. Jesús, después de un tiempo conviviendo con sus discípulos les pregunta qué piensan de Él. El Maestro, como buen pedagogo, comienza preguntando de forma

Leer más »
UN PIROPO: ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE!
UN PIROPO: ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE!
domingo 16 agosto, 2026

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO TEXTOS: Is 56,1.6-7; Sal 66; Rom 11,13-15.29-32; Mt 15,21-28 Mujer, qué grande es tu fe, le dice Jesús a una sencilla mujer cananea, una extranjera, seguramente inmigrante en el pueblo de Jesús. Ella, rompiendo el protocolo y sin sentir vergüenza, reclama un milagro para su

Leer más »
UNA MUJER CORONADA DE ESTRELLAS
UNA MUJER CORONADA DE ESTRELLAS
sábado 15 agosto, 2026

A ASUNCIÓN DE LA VIRGEN TEXTOS: Ap 11,19-12,1; Sal 44; 1Cor 15,10-26; Lc 1,39-56 El Apocalipsis, un libro cargado de símbolos, nos deja una hermosa descripción de un prodigio: Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies y una corona de

Leer más »

Parroquia Stella Maris (Málaga)

  • Alameda Principal, 29, 29001 Málaga
  • 952 21 86 90
  • 952 21 67 45
  • Contacto

Recibe gratis nuestro boletín mensual

Diseño: parroquiaweb.es