
¡Cuántas veces no nos atrevemos a dar determinados pasos, en la línea evangélica, porque nos atenazan los miedos a lo que puedan decir o pensar los demás! El cristiano ha de mostrar su valentía siempre y en todo lugar, haciendo oídos sordos a las lisonjas y a las burlas, a las amenazas y a los premios. Dejemos al lado los complejos por lo que puedan opinar sobre nosotros. Solamente debemos estar pendientes de agradar a Dios.





![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)